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RESEÑA: ‘Clid the Snail’ – Lento pero seguro para ser uno de tus indies favoritos

Clid the Snail es uno de esos juegos que no te enteras a menos que alguien te lo cuente. No es necesariamente extraño, pues básicamente su público “fuerte” se encuentra en España, mismo país donde se encuentran sus desarrolladores. 

Cinco pelados un día se juntaron y decidieron crear su primer juego. Un título independiente que rompiera un poco con el molde de los héroes de acción y pusiera en la mesa a uno de los seres más indefensos como el protagonista: al caracol. Es así como se crea Clid the Snail, el juego que le daría a Weird Beluga Studio su primer gran paso en la industria. 

¿Cómo ocurrió lo anterior? Compitiendo dentro de los PlayStation Talents Awards en 2019 y llevándose dos galardones (Mejor Juego y Mejor Arte). Ésto sólo sería el inicio de una épica aventura que te quiero contar el día de hoy. 

Caracoles… 

Quizá lo que más me llamó la atención al ver a Clid fue lo badass de su portada. Su imagen de presentación es perfecta: un caracol bípedo, mutado, con un arma enfrentándose a muchas criaturas a la vez, al puro estilo de Doom o de Gears of War. La verdad es que fue un buen gancho y algo que captó mi atención de inmediato. 

Portada de Clid the Snail
Una portada más badass no podía tener. Imagen: Koch Media / Weird Beluga Studio

Aunque al inicio pensé que esto sería exagerado, el contexto de la historia sí refleja lo que vemos en la portada. Quizá no con una acción frenética y sin control, pero sí difícil y complicada por momentos, más no imposible. 

Clid the Snail: Un mundo donde la raza superior ha muerto

Clid es un caracol que se dedica a la exploración más allá de las murallas que su especie ha construido. El hombre (o Los Gigantes, como les llaman en el juego), han caído, y con el paso de los años, muchas especies de animales fueron mutando y adaptándose a este mundo después del apocalipsis. 

Al final, ni siquiera los humanos pudieron sobrevivir. Captura: Fernando Gayosso / Weird Beluga Studio

Nuestro protagonista es un ser que no quiere vivir en confinamiento y que gracias a su espíritu aventurero, se ha enfrentado a numerosos enemigos durante sus incursiones, sin embargo, ésto no es bien visto por su comunidad, que no duda en ningún momento de mostrar su inconformidad hacia sus acciones, especialmente, por las repercusiones que puedan generar en el futuro. 

Es así como somos desterrados de nuestra propia especie y nos toca cumplir -más por obligación, quizá- con nuestro sueño primario: ver más allá del encierro. Afortunadamente, contamos con Belu, una libélula que nos acompañará en nuestros viajes y que nos recuerda -en el buen sentido- muchísimo a Navi de The Legend of Zelda. 

Los personajes tieneen muchísima personalidad. Captura: Fernando Gayosso / Weird Beluga Studio

Armado hasta los dientes (¿Los caracoles tienen dientes?), acompañaremos a Clid a descubrir su razón para vivir, y de paso, encontrarse con otras especies que se asemejan en su personalidad, y, por supuesto, a otros seres nada amigables que lucharán por sobrevivir muy a su manera. 

La perspectiva del superviviente 

Uno de los puntos más atractivos de este shooter es la perspectiva del Top Down Shooter (o sea, miras desde arriba), que nos recuerda mucho a títulos como Enter the Gungeon o Hell Divers, especialmente, por la mecánica de usar ambos sticks del control: izquierdo para moverse y derecho para apuntar. 

No es tan rápido como los títulos anteriormente mencionados, pero se debe a que los chicos de Weird Beluga Studio quisieron crear una mezcla de shooter-puzzle-RPG rara, pero muy funcional una vez que le agarras el hilo. 

Por ejemplo, uno de los personajes que conocerás en esta aventura es un erizo que se encargará de proporcionarte el armamento. Con él podrás crear armas de largo alcance que generan poco daño, pero te mantendrán seguro, o bien, poderosas escopetas para dispararle de frente a lo que se te atraviese y hacer gran daño, con el riesgo de morir. 

¿Ya te dijimos que hay una tortuga chamán?

Además, la exploración no sólo funciona como mecánica del juego, sino que de verdad hace una amalgama interesante con el propósito de vivir de Clid, siendo un juego redondo en este aspecto; en cuanto al gameplay, son controles bastante sencillos y que entenderás al inicio por medio de tutoriales, y que poco después entenderás a la mala por una escala medio extraña en su dificultad. 

Los enemigos muchas veces tienen el terreno alto (badum tss) y te podrán dañar mientras tú no puedes hacer absolutamente nada. ¿Por qué? Yo tampoco lo sé, pero quiero imaginar que fue la consecuencia de mantener los controles lo más sencillos para todos. 

Clid the Snail: Un juego lento, pero seguro

No todo es perfecto. El juego tiene más aciertos que fallos, pero esos “errores” pueden ser la diferencia entre una grata experiencia o un juego que terminará en el olvido (si de plano eres muy sentido); afortunadamente, tengo el placer de decirles que estos fallos no merman la experiencia final, sólo que sí complican algunas cosas.

Quizá uno de los puntos que puedes llegar a amar o a odiar es la ambientación. A mí, Fernando, me parece muy bien que todo sea tan gris, tan oscuro, tan cenizo, sin embargo, noté que a uno de mis colegas eso le desagradó un poco, especialmente, porque el juego busca introducirte otro tipo de biomas o escenarios que requieren de más color, sin embargo, esta oscuridad termina por justo empañar algo que pudo brillar. 

Las Boss Fights de repente son una grosería. Imagen: Weird Beluga Studio

No me malentiendan. Se comprende por el contexto en el que se desarrolla, sin embargo, quizá pudieron hacer “algo más” para marcar esta separación de colores dentro del juego, ya que a veces incluso dificulta que puedas continuar con tu aventura al no tener tan claras las cosas (eso o de plano yo estoy ciego). 

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Por otro lado, la dificultad aumenta de golpe con algunos jefes por la sencilla razón de que el juego presenta bajones de frames en consolas como un PS5 o PS4 Pro, lo cuál -en teoría- no debería de pasar, y si a eso le sumamos que en ocasiones nos quedamos fuera del mapa o las hit box no funcionaron correctamente, se traduce en cargar el último punto de control y repetir, y a veces, hacerlo más de dos ocasiones. 

Finalmente, la música es algo que no terminamos de comprender. Es una mezcla un poco random de melodías que van desde lo orquestal hasta unos riffs locochones que se colaron por ahí. No tienen razón de ser, se sienten un poco fuera de lugar y te pueden sacar del ambiente. 

En conclusión, Clid the Snail es uno de esos juegos que deseo borrar de mi memoria para volverlos a jugar otra vez, claro está, cuando hayan optimizado un poquito más todo el juego. No es que no se pueda jugar así, pero creo que se merecía más tiempo para ser una experiencia agradable en todo sentido. 

Lentos pero seguros, como el caracol. Agradecimientos especiales a uno de los descendientes de Clid que decidió visitarnos para contarnos más de las aventuras de este caracol, que de indefenso no tiene absolutamente nada.

Grande Clid. Foto: Fernando Gayosso

*Agradecemos a Koch Media por el código para reseñar este título (disponible en PS4/PS5 y próximamente en Steam).

Clid the Snail

$19.99 dólares
8.3

Historia

8.5/10

Gráficas y sonido

8.5/10

Jugabilidad

8.0/10

Pros

  • Una propuesta fresca al género
  • Los rastros de la humanidad en los escenarios
  • Joder, caracol táctico
  • Es un caracol
  • Encima táctico

Cons

  • Glitches en el escenario y algunos bugs que te orillan a reiniciar algunas secciones
  • Puede ser demasiado oscuro para su propio beneficio (escenarios)

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Periodista especializado en el área de tecnología y videojuegos. Fui Sr. Editor en el legendario Gamedots. Invocador de la Grieta. 1 vs 1 cuando quieras: NekuSNK
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