Hay placeres de la vida que no todo el mundo puede permitirse y uno de ellos es el género de “señala y da clic”, pues, para muchos, esto realmente no podría ser contado como un videojuego, sino más bien, como otro tipo de experiencia interactiva, pero no directamente un videojuego. 

Quiero empezar con este punto porque he de decir que Gibbous: A Ctulhu Adventure es uno de estos casos. Cuenta con todos los elementos para ser un título recordado por los jugadores, pero que se aventura en un género muy de nicho que muy pocas personas se atreverán a tocar, o mejor dicho, a conocer. 

Como fan de este tipo de títulos también puedo decir que me encontré con una agradable sorpresa por su nivel de accesibilidad que ofrece, pues a pesar de que alguien pueda llamarse veterano del género, Gibbous cuenta con suficientes elementos para hacer dudar hasta aquel que ha pasado años disfrutando de este género del que muy pocas personas se atreven a hablar. 

En búsqueda del Necronomicón 

En esta aventura tomaremos el papel de dos personajes importantes que se conectan por una razón en particular: el Necronomicón, uno de los libros más populares en la cultura literaria, ya sabes, ese libro creado por H.P Lovecraft.

Para estas alturas, está un poco de más quién es el autor y quién es Ctulhu, porque si llegaste hasta aquí es porque seguramente ya lo sabes. Pues bien, básicamente nuestra tarea es averiguar por qué un culto quiere obtener este libro con conocimientos oscuros y arcanos, por lo que nos pondremos en el papel de uno de los mejores detectives del mundo: R. Ketype, que deberá viajar a Darkham para apoderarse de él antes de que sea tarde.

Como toda aventura necesita un gran problema, Ketype es secuestrado por el misterioso culto, y tras un accidente con una bomba en la biblioteca, nos damos cuenta de que, efectivamente, lo que creíamos un mito es cierto: el Necronomicón es real y en las manos equivocadas, sería un arma muy poderosa. 

Personajes de Gibbous: A Cthulhu Adventure
El arte de los personajes es muy, muy bonito. Imagen: Stuck in Attic

A partir de aquí manejaremos al joven bibliotecario Buzz Kerwan, que sin deberla ni temerla, ahora está enredado en todo este asunto. Su conexión con R. Ketype, aunque breve, lo deja marcado y sabe que debe ayudarlo a librarse de sus captores. Su personalidad aunque temerosa, le da la suficiente fuerza para tomar el Necronomicón y llevarlo a casa, y después de jugar con lo que no debe, termina dándole a su gato voz y una personalidad que definitivamente se llevan el juego. 

Todo esto contado suena increíble y lleno de acción, con una historia que definitivamente nos mantendrá pegados a nuestra consola pero ¿De verdad es así? 

La curiosidad: tu mejor herramienta para experimentar esta aventura

Aquí es donde muchísimas personas seguramente se sentirán alejadas por este título, pues aunque cuenta con una historia muy buena y un arte que de verdad, es HERMOSO por donde lo veamos (y que abordaré más adelante), sus mecánicas de juego no son tan fluidas como la gente piensa. 

El género de Point and Click principalmente se caracteriza por… señalar y dar clic, así como tal. No hay realmente un control tan libre del personaje, sino que tus acciones están limitadas a los objetos que están marcados en el escenario para interactuar con ellos, y en Gibbous, hasta una hoja sin aparente razón en el suelo es importante y por eso debes estar atento. 

Como bien lo dije, yo me considero fan de este tipo de aventuras gráficas, sin embargo, para alguien que quiera comenzar en este género quizá el juego le pueda resultar algo complicado de iniciar, aunque debo admitir que los desarrolladores de Stuck in Attic hicieron un excelente trabajo con la accesibilidad de los controles, pues hay uno de ellos especialmente para resaltar los elementos con los que nuestros personajes pueden interactuar. 

Ojo, no con ello quiero decir que todo te lo pongan en bandeja de plata, sino que al contrario, ellos saben que la dificultad que le imprimieron al juego es lo suficientemente elevada como para que aunque te den pistas, tengas que romperte la cabeza. Eso es algo que amé y que definitivamente lo va a colocar como una de mis recomendaciones fuera de lo común cada que alguien me pida algo nuevo para jugar. 

Stuck in Attic, equipo detrás del desarrollo de Gibbous: A Cthulhu Adventure
Ellos sabían perfectamente lo que hicieron (y los amo por eso). Imagen: Stuck in Attic

Mi responsabilidad es advertirte que te encontrarás con una aventura que en promedio te durará de 10 a 15 horas dependiendo de tus habilidades analíticas. Aquí no existe lo obvio, el camino es complicado y muchas veces sentirás algo de frustración porque las cosas no funcionan “a la primera” o porque las pistas no son claras, pero te aseguro que la satisfacción de terminarlo valdrá cada minuto que decidas invertir

Una aventura de Cthulhu hecha con amor 

Si H.P Lovecraft siguiera con vida, estaría encantado por todo el trabajo de ambientación y voces que se realizó para este título. Si lo anterior ya llamaba la atención, una vez que te dediques a ver los escenarios estarás completamente enamorado y te unirás al culto de los que amamos Gibbous y lo llevaremos para siempre en nuestros corazones. 

El trabajo de los fondos estáticos es de lo mejor que se ha visto en los videojuegos de este tipo y de verdad, no me extraña para nada que cuando iniciaran su campaña en Kickstarter la superaran con creces al demostrar que los videojuegos aún se pueden hacer por amor y no solamente por dinero. A esto debo sumar que las animaciones de los personajes están siempre al punto. Nunca verás un elemento gráfico que falla o un error que te impida disfrutar de tu aventura. Olvídate de eso. 

Un momento que ocurre en los primeros momentos y es bellísimo

Todo lo anterior no estaría completo si no fuera por el excelente trabajo de voz que le imprimieron a este título y si eres muy fan de las aventuras, seguramente reconocerás una voz muy familiar que nos acompañará en esta aventura; aquí aprovecho para hablar de un personaje que, si bien no controlamos directamente y es un personaje “de fondo”, le aporta mucho dinamismo al título, Kitteh, la gatita que cobra voz gracias a la magia del Necronomicón.

Ella es una parte importante del corazón del juego, pues aunque se ambienta en una situación oscura llena de magia negra y hechizos que no deberían ser tomados por nadie, su sarcasmo y la interacción con el protagonista hacen que tome un papel importante en el juego, opacando por momentos a nuestros protagonistas.

R. Ketype en el arte conceptual de Gibbous: A Cthulhu Adventure
Y el arte conceptual no tiene madre. Imagen: Stuck in Attic

Quisiera contarte tanto de ello, pero sinceramente, preferiría que lo experimentaras por tu propia cuenta. Finalmente, puedo decir que Gibbous: A Cthulhu Adventure es un gran ejemplo de cómo se deben desarrollar los videojuegos hoy en día: con mucho amor, cuidado y una historia increíble que se puede contar con mecánicas sencillas, pero retadoras. 

Calificación: 9.0

Puntuación: 4 de 5.

Lo bueno: 

  • Un reto increíble al intelecto de los jugadores
  • Apartado artístico y sonoro al punto
  • Dirección de arte excelente
  • No insulta a la inteligencia del jugador
  • Sus personajes se manejan diferente a pesar de moverse bajo la misma mecánica

Lo malo: 

  • El género puede no ser tan llamativo para todos
  • Las diferentes interacciones con los objetos pueden tornarse desesperantes para algunos
  • Una dificultad elevada 
  • No es “obvio” con pistas para ayudar al jugador

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